DERRITIENDO EL HIELO
Queridos amigos y mujeres del mundo,
¡Qué puñetero frío hace! Eso sí, me encanta. Por varias razones. Y os las voy a enumerar, si me lo permitís, claro.
1. El frío me gusta porque llevo mucha ropa. Una mujer como yo, amante de la moda y con un porte como el mío, desea que llegue el frío. Sí, al contrario que otra gente, que quieren un verano más largo, yo quiero que haga frío en invierno. Un suéter por aquí, unas botas altas de pelo por allá, una braguita de borrego… Además, si ligo, sé que voy a poder hacer un striptease en toda regla al afortunado.
2. El frío me gusta porque llevo un piercing. Sí, amores, ¡eso no lo sabíais! Desde hace unos años llevo un pendiente en el pezón derecho. Al principio dolía un poco, pero ahora es sólo una fuente de placer más. Con el frío, cuando se me ponen duros los pezones, el piercing me da un gustirrinín que ya quisieran darme muchos su trozo de carne. ¡Arriba el titanio!
3. El frío me gusta porque la cama es caliente. ¿O no? ¡No me lo podéis negar! Esa sensación de gustito de meterse en la cama calentita cuando hace mucho frío es únicamente comparable a cuando en un restaurante te pides un hot dog y se te enguarra el escote de mostaza. Claro, el camarero se fija, se ofrece para limpiártelo y acabas desayunando en su casa y quitándole a él las manchas.
4. El frío me gusta porque soy única e irrepetible. Y me lo digo yo todo, porque no tengo abuela. El frío es la excusa perfecta para hacerme fotos como las siguientes, un regalo para vuestros ojitos chiribiteros.
¿Verdad que mola el frío? Pues imaginad cuando llegue el verano…
Besoncios, amores!


